Tratamitnos adiccion a la cocaína

Los síntomas de la adicción a la cocaína

Fernando Botana, Director del Centro para el Tratamiento de las Adicciones en Madrid IMPASSE

Pregunta: ¿el consumo de cocaína en España sigue teniendo las dimensiones que últimamente tenía o ha habido algún cambio?

Botana: Seguimos siendo el segundo país (3,3% de los jóvenes consumen) más consumidor detrás del Reino Unido (4,2%), aunque es verdad que desde que en 2008 alcanzamos el máximo nivel de consumo hemos rebajado esas cifras cada año. La adicción a la cocaína sigue siendo un problema desgraciadamente muy actual.

Pregunta: Nos queremos centrar en los síntomas que muestra un adicto a la cocaína, ¿nos podría describir esa sintomatología propia de un adicto a cocaína?

Botana: Es importante distinguir los síntomas que muestra una persona bajo los efectos del consumo de cocaína, de los síntomas propios de un adicto a la cocaína. El consumidor adicto a la Cocaína presenta un perfil característico en varios aspectos, por ejemplo:

  • Muestra un alto nivel de tolerancia (cada vez necesita más cantidad para obtener el mismo efecto)
  • Suele consumir compulsivamente ya que mantener sus efectos requiere repetir rápidamente una dosis debido la corta duración de los mismos en el organismo.
  • Una vez comienza a hacerlo  le cuesta detener el consumo.
  • Cuando interrumpe el consumo, algunos suelen mostrar en una primera fase signos de falta de energía y somnolencia, en una segunda fase depresión y mal humor, en algunos casos los síntomas son más severos llegando incluso a ideas paranoides y suicidas.
  • El adicto a la cocaína pierde la motivación por las actividades que solía realizar o por los planes compartidos en familia.
  • Disminución de la responsabilidad y de intereses generales.
  • Es fácil que en un adicto a la cocaína se den otras conductas adictivas como el alcoholismo, la adicción al sexo, o la adicción al juego.
  • Es característico en algunos de estos adictos que se produzcan períodos de abstinencia asintomática entre consumos que hacen creer a la propia persona y a sus allegados que “controla el consumo”. Lo que a mí me parece más grave es que hay muchos consumidores que dicen no observar ningún  síntoma cuando interrumpen el consumo, es esta peculiaridad de ausencia de síndrome de abstinencia la que hace que estos consumidores se confíen creyendo que lo tienen controlado y continúen consumiendo.
  • Es frecuente, aunque no siempre se da, que el consumidor sufra de complicaciones médicas o neuropsiquiátricas como ansiedad, depresión, psicosis cocaínica, agresividad, pérdida de peso y síntomas de abstinencia.
  • Es muy habitual en estos adictos realizar un consumo “voraz” en el que suelen “desaparecer” durante horas o días realizando conductas de riesgo, y después pasarse días o semanas sin consumir autoconvenciendose de que ellos “pueden controlar”.
  • Hay que tener en cuenta que el propio consumo continuado de cocaína puede producir trastornos psiquiátricos transitorios como la psicosis cocaínica, o puede ir asociado a trastornos que no se habían manifestado y que el consumo precipita, también existen casos de consumo en personas que  previamente sufrían trastorno psiquiátrico y el consumo agrava más su evolución.

Pregunta: ¿Cuál es el tratamiento indicado para una persona adicta a la cocaína?

Botana: Como siempre que se trata de dar respuesta a esta pregunta debemos de considerar primero varias cuestiones, en primer lugar la actitud ante su adicción del propio paciente: ¿sabe que tiene un problema de adicción o cree que “lo tiene controlado”?, ¿está decidido a afrontar este problema o todavía necesita decidirse?, si no está decidido el tratamiento consistirá en ayudarle a que tome esa decisión, si cree que lo tiene controlado intentaremos que se dé cuenta de que no es posible el control cuando se consume repetidamente cocaína y necesita ayuda, si está decidido a afrontar este problema comenzaremos a ayudarle a detener el consumo.

Pero incluso cuando el adicto está decidido a terminar con su adicción no debemos aplicar un tratamiento sin antes conocer varios aspectos más. Me refiero al tipo o modo de consumo que realiza, si hay otras sustancias o conductas adictivas adheridas al consumo de cocaína, la cantidad e intervalo del consumo, las situaciones en las que lo hace, etc.. Y por último y más importante debemos analizar las causas que han hecho posible que esta persona concreta haya llegado a esta situación de adicción que le hace sufrir, ¿cuál es su historia?, que él la pueda conocer y entender para hacer los cambios necesarios en su vida que hagan posible que este tratamiento sea efectivo a largo plazo, que deje definitivamente el consumo de cocaína y las demás conductas adictivas si las hubiera.

El tratamiento es ambulatorio, el paciente viene a sus sesiones de su casa y no es necesario que abandone sus actividades profesionales o su vida habitual, las sesiones de psicoterapia individual tienen una duración de una hora y, si fuera necesario, propondríamos tratamiento farmacológico que ayude en los primeros momentos.

En Impasse Adicciones tratamos este problema con las drogas en consulta individuales y tratamientos individualizados. Póngase en contacto y pídenos cita.

¿Cómo actúa la cocaína en tu organismo?

La cocaína ha sido consumida sobre todo en las últimas décadas, desbancando al consumo de heroína propio de los años 80. Esta droga, a pesar de no dejar secuelas físicas demasiado evidentes, sí lo hace con las psicológicas.

Los adictos a la heroína generalmente presentaban un deterioro físico rápido y fácilmente detectable pero, ¿qué ocurre con los efectos del consumo de cocaína ? ¿Sabes cómo actúa esta sustancia en tu organismo?

Efectos del consumo de cocaína a corto plazo

Los efectos de esta sustancia son prácticamente instantáneos tras su consumo.  Los síntomas más generalizados son:

  • Un estado similar al de alerta, en el que parece que los sentidos están más desarrollados.
  • Felicidad, euforia.
  • Locuacidad, lucidez mental.
  • Hipersensibilidad (al tacto, sonido, a la luz…).
  • Disminución de la sensación de fatiga o cansancio.
  • Cierta irritabilidad y formas de paranoia.

Hay que tener mucho cuidado con estos efectos porque, mientras a algunas personas parece que les ‘despierta’, les agiliza la mente o les hace sentir más poderosos, se puede dar el caso contrario.

Pueden producirse comportamientos inestables, inesperados, desconfianza hacia los demás o miedos injustificados. Su consumo a largo plazo puede provocar graves trastornos mentales, entre otros efectos.

adiccion cocaina directivos

Efectos a largo plazo del consumo de cocaína

En cuanto a los físicos, si el consumo es de cocaína inhalada pueden ser efectos graves en las fosas nasales, pudiendo sufrir el consumidor una pérdida progresiva del olfato o una perforación del tabique nasal. Además, puede darse un goteo constante, irritación en la garganta, hemorragias nasales, bronquitis, neumonía y problemas laríngeos como ronquera o afonía.

También reducen el apetito por lo que se puede dar una pérdida significativa de peso, o enfermedades como el Parkinson y otros trastornos del movimiento.

En cuanto a los psicológicos: irritabilidad, paranoia, depresión, manías persecutorias, o incluso esquizofrenia. Es común la agresividad la ansiedad y la inquietud.

¿Por qué es tan adictiva?

Debemos saber que la cocaína provoca la producción de dopamina, un neurotransmisor que actúa como un mensajero entre dos neuronas. Cuando la dopamina se genera de forma natural, la neurona de la que ha salido se encarga de reciclarla y así cancela la señal entre las dos neuronas.

Cuando se consume cocaína, esta cancelación no se produce, con lo cual hay una sobreproducción de dopamina que se acumula entre las dos neuronas. El circuito se acaba adaptando a este exceso de dopamina, y es lo que lleva a un consumo cada vez mayor y en menos espacio de tiempo.

hombre con camara de tv

¿Cómo actuamos en Impasse con el paciente adicto a la cocaína?

Recuperarse de una adicción a la cocaína, implica comenzar un proceso personal en muchas ocasiones acompañado de psicoterapia. En Impasse buscamos que el paciente experimente un afrontamiento personal y comprenda que el consumo de cocaína carece de sentido.

Contamos con una gran preparación para ayudar a adictos a la cocaína de todas las características: desde un perfil clásico, con una adicción a la cocaína media-alta y ligado a un estatus alto, al mundo de la alta dirección o del espectáculo, hasta a personas de otras capas sociales que comenzaron a consumir con un propósito sexual o lúdico.

Nuestro tratamiento de adicción a la cocaína en Madrid, cuenta con una gran experiencia, por ello, podemos determinar en qué momento del proceso se encuentra el paciente y a partir de ahí ayudarle con su adicción y comenzar a mejorar su vida.

Si tienes un problema con la cocaína, podemos ayudarte a recuperar la ilusión de vivir cada día como si fuera el primero de tu vida.

Rasgos de la personalidad que fomentan la adicción a la cocaína

¿Hay tipos de personalidad que favorecen la adicción a la cocaína? Varios estudios científicos sugieren que sí. Un individuo puede presentar rasgos de la personalidad que lo hagan más o menos propenso a sufrir este problema.

Sin embargo, una drogadicción no es una fórmula matemática. Para que un adicto llegue a serlo, intervienen otros muchos factores. Para el equipo terapéutico de Impasse, lo interesante de los rasgos de personalidad que favorecen la adicción a la cocaína es la posibilidad de utilizarlos para su tratamiento.

Un rasgo de la personalidad se puede definir como la tendencia a comportarnos de una manera particular ante una situación dada. ¿Cuáles son los rasgos relacionados con el abuso de la cocaína?

    


Inestabilidad emocional

La inestabilidad emocional es la tendencia a experimentar emociones desagradables (ira, ansiedad, depresión, vulnerabilidad, etc.) fácilmente. Varios estudios coinciden en señalar que la inestabilidad emocional (que además se agudiza con el consumo de esta droga) es una de las características de los adictos a la cocaína.

Estos mismos estudios revelan que el individualismo y una excesiva preocupación por el logro y la consecución de un cierto poder personal, están relacionados con una mayor inestabilidad emocional.

En relación con este rasgo de su personalidad, las personas adictas a la cocaína parecen tener especial dificultad para controlar las emociones y los impulsos.

Escasa responsabilidad

En general, los adictos a la cocaína tienen problemas para asumir responsabilidades y suelen optar por comportamientos espontáneos. En vez de ser organizados y mostrar autodisciplina, prefieren el comportamiento imprevisto y espontáneo.

En línea con esta tendencia, no tienen problema con saltarse las normas y conviven sin problemas con un alto nivel de ambigüedad.

 


Búsqueda de nuevas emociones

Otro rasgo que caracteriza a las personas cocainómanas es que suelen ser curiosas y abiertas a probar cosas nuevas y diferentes. Buscan emociones y novedades, aunque supongan conductas de riesgo. Es más: se sienten atraídas por el riesgo.

Para ellas, es muy importante obtener placer y gratificaciones individuales diferentes (son hedonistas) y refuerzos inmediatos. Para lograrlo, son capaces de desplegar una gran cantidad de energía. Necesitan más estímulos que los demás para no caer en el aburrimiento y evitan las situaciones que les frustran.

Carácter típico

El carácter típico que presentan los adictos a la cocaína implica sentimientos de inferioridad y baja autoestima (en relación con la población general).

Otro rasgo característico es la tendencia a culpar a los demás de sus propios problemas, así como cierto grado de inmadurez y carencia de recursos para enfrentarse a las dificultades.

Finalmente, suelen presentar un menor nivel de tolerancia social, mayor desinterés por los demás y una clara tendencia a manipular las situaciones en beneficio propio.

 

Factores sociales > personalidad

Los rasgos de la personalidad son factores de riesgo pero por sí solos no provocan que una persona se convierta en adicta a la cocaína. Es necesario que concurran otras causas.

Esas otras causas, que podríamos llamar “ambientales”, sí están catalogadas como factores de riesgo determinantes de la adicción a la cocaína. Por ejemplo, una actitud positiva hacia el consumo de drogas o la sensación de control del consumo de cocaína (determinantes en el inicio del consumo y en su escalada) no son rasgos de la personalidad con los que una persona haya nacido, sino que se forman en un determinado contexto social que los favorece.

Si tienes un problema de adicción a la cocaína, desde Impasse te recomendamos que consultes a un terapeuta que te ayude a detectar si hay elementos de tu personalidad que te impiden librarte de la cocaína. Como especialistas en el tratamiento de la adicción a la cocaína en Madrid, creemos que esta es una de las estrategias que más ayudan a nuestros pacientes a superar la drogadicción.

 

 

5 patrones de comportamiento de la adicción a la cocaína con los que debes romper ya

Las personas adictas a la cocaína tienden a desarrollar hábitos que son muy difíciles de cambiar. Repiten comportamientos de forma automática, y aunque esos comportamientos tengan consecuencias negativas, parecen incapaces de evitarlos.

Aunque aún se desconocen los mecanismos cerebrales que explican este fenómeno, un estudio publicado por la revista Science y dirigido por la investigadora Karen Ersche, considera que las terapias más eficaces son precisamente aquellas que potencian la capacidad de los enfermos para desarrollar nuevos hábitos más positivos que sustituyan al consumo de cocaína.

Después de años de experiencia tratando (y curando) a numerosas personas adictas a la cocaína, en Impasse hemos identificado ciertos patrones de comportamiento comunes a todos los adictos.

Los cinco comportamientos que presentamos a continuación son señales inequívocas que deben alertar al enfermo o a las personas que lo rodean del problema. Detectarlos y tratar de romper con ellos poco a poco, desarrollando la fortaleza del paciente, es una de las estrategias habituales en la terapia para superar la adicción a la cocaína.

1. Aislamiento social del adicto a la cocaína

La adicción a la cocaína conlleva, invariablemente, el aislamiento social. Aunque persiste el estereotipo de que la cocaína nos hace más sociables y extrovertidos, lo cierto es que esta droga va recluyendo al adicto en un círculo cada vez más pequeño, poblado únicamente por otras personas que sufren el mismo problema o viven de él (camellos, etc.).

Para escapar de esta adicción es crucial intentar reconectar con los círculos sociales alejados de ese mundo. Cambiar de ambiente y compartir tiempo con personas cuya vida no gira en torno a la cocaína te permitirá ver tu problema con cierta perspectiva y darte cuenta de algo que probablemente habías olvidado: es posible vivir sin cocaína.

2. Mentir(se)

Mentirse a sí mismos y a los demás es un comportamiento asociado a cualquier adicción. La mentira encubre el problema, evita tener que enfrentarse cara a cara con él y es otro de los comportamientos “automáticos” inducido por la cocaína.

También se recurre a la mentira para enmascarar los síntomas físicos y psicológicos derivados del consumo excesivo de esta droga y, por supuesto, para conseguir el dinero o justificar los problemas económicos que implica.

Pensamientos o expresiones del tipo “Lo tengo controlado” o “Lo dejo cuando quiera” son las mentiras más habituales. Desde Impasse te recomendamos que las evites. Aunque te parezca un detalle menor, dejar de recurrir a estas mentiras (tanto si las verbalizas ante otras personas como si te las repites mentalmente ante el espejo a solas) puede ser un avance en el proceso de curación.

3. Atracción por comportamientos de riesgo

La adicción a la cocaína altera de tal forma la conducta y el buen juicio de quienes la padecen que, de forma generalizada, manifiestan comportamientos que ponen en peligro su integridad física, por ejemplo conductas sexuales de riesgo que pueden acarrear enfermedades infecciosas graves (VIH, Hepatitis C, etc.), accidentes de tráfico, peleas, etc. También son frecuentes los conflictos con la autoridad que provocan desde la pérdida de un empleo a problemas legales, etc.

Si consumes cocaína y presentas este tipo de conductas, evítalas por todos los medios: no solo estarás contribuyendo a preservar tu salud y tu bienestar, sino que además empezarás a retomar el control de tu vida que habías delegado en la droga.

4. Gastos excesivos (problemas financieros)

La adicción a la cocaína sale muy cara también desde el punto de vista económico. El gasto excesivo para atender un consumo cada vez mayor suele terminar en deudas y problemas financieros muy serios.

Prestar atención a la cuenta del banco puede ser un toque de atención que te sirva para darte cuenta de otra dimensión del problema. Fíjate en tu estilo de vida y trata de calcular tus gastos para que puedas ponerle una cifra a tu adicción.

Lo primero que conseguirás con este pequeño-gran cambio de comportamiento es tomar conciencia de en qué punto estás y darle visibilidad (en forma de números, en este caso) a la cocaína.

5. Abandonarse

La adicción a la cocaína invade cada momento de la persona adicta. No hay tiempo para otra cosa que no sea colocarse, comprar la cocaína o desear estar colocado. Obviamente, hacer una vida mínimamente normal queda fuera de la agenda. Ir a la compra, cocinar, hacer deporte…

A esto nos referimos con lo de “abandonarse”. Descuidarse en aspectos fundamentales (incluso de higiene personal) suele ser una de las consecuencias directas de la adicción a la cocaína.

Para combatir esta conducta, resulta muy útil incorporar a tu vida una serie de prácticas que impliquen cuidado personal en sentido amplio: obligarte a preparar (y comer) una buena comida, salir a pasear, correr o cualquier ejercicio físico que te atraiga, poner un poco de orden en casa, retomar una afición abandonada o descubrir una nueva, etc. En definitiva: desarrollar costumbres diarias para cuidarte y dedicarte tiempo que no impliquen consumir cocaína.

Te proponemos que adoptes estos cambios de comportamiento y los incorpores a tu día a día como una rutina. Quizá te parezcan poca cosa, pero son una forma de romper el círculo vicioso de la adicción. Imponerte nuevos hábitos es una batalla ganada en la lucha contra la drogadicción.

Como terapeutas especializados en la adicción a la cocaína, creemos que cambiar los comportamientos que conducen al abuso de esta droga es vital para superarlo. En Impasse te recomendamos que busques la ayuda de terapeutas que te guíen en el proceso, que sepan identificar cuáles son los hábitos que te atan a la droga y tracen contigo otros nuevos, haciendo un seguimiento personal de tus victorias diarias.

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Cocaína y salud: los efectos más severos de la adicción

La cocaína es un producto obtenido de la planta de la coca. Es estimulante y adictivo y afecta de manera directa al cerebro. Aunque de manera habitual es consumida a través de las fosas nasales, esta droga también puede ser inhalada. A los efectos nocivos de la sustancia  en sí, se unen la peligrosidad de los elementos con las que la cocaína se fabrica y se mezcla ( talco, cafeína, anfetaminas, gasolina, etc…)


¿Qué siente una persona al consumir cocaína?

El consumo de cocaína aumenta los niveles de dopamina, el neurotransmisor responsable de los efectos placenteros y los episodios de euforia que el cerebro libera de forma natural cuando realizamos actividades como pueden ser el sexo, la comida o la lucha.

Los adictos a la cocaína refuerzan ese sentimiento de gozo en el sistema de ‘recompensa’ del cerebro cada vez que consumen. Por ello, aunque no se realice de manera continuada desarrolla cambios trascendentales en la persona que necesitará aumentar las dosis para experimentar placer o incluso sentirse ‘normales’.

Y es precisamente esa necesidad de ‘normalidad’ la que se convierte en un serio problema. Porque el consumo acaba convirtiéndose en un refugio o en una pseudo-solución a los diferentes conflictos de la vida.

Efectos del consumo de cocaína a corto plazo

El consumo de cocaína a corto plazo tiene consecuencias tanto para el adicto a la sustancia como para su entorno más cercano. Por un lado, la frecuencia incrementada de comportamientos peligrosos o extraños, la apatía o la irritabilidad forman parte del día a día. A esto hay que sumarle la pérdida del interés por los pequeños planes o los quehaceres cotidianos. El resultado es más que evidente: una desunión inmediata con las personas que antes formaban parte de su vida.

Asimismo, hay algunas secuelas generales que suelen darse en todos los consumidores de cocaína. Entre las más destacadas se encuentran la pérdida del apetito, el aumento del ritmo cardiaco, de la presión sanguínea y de la temperatura corporal. También el incremento del ritmo respiratorio, el trastorno en los hábitos del sueño o las náuseas por hiperestimulación.

También la conducta se ve trastocada en el corto plazo con secuelas que deben ser tratadas por profesionales. Ansiedad, paranoia, irritabilidad, pánico, psicosis, desorientación, agotamiento confusión o depresión, son solamente algunos de los inconvenientes de la larga lista.

Tratar de justificar el consumo de cocaína pensando que solamente se va a realizar una toma, es un problema generalizado. Los adictos a la cocaína tienden a pensar que ‘controlan’ pero una sola consumición puede provocar tolerancia y adicción. Además de problemas sexuales o la muerte repentina tras convulsiones.

Efectos del consumo de cocaína a largo plazo

Bajo esa falsa apariencia de control, el consumo va aumentando. Pasando en muchas  ocasiones del consumo en grupo a la toma en solitario.

Entre las consecuencias a largo plazo se encuentran los daños permanentes en el sistema circulatorio del corazón y cerebro. Estos pueden ocasionar ataques al corazón, apoplejía o la muerte por daño renal.

El deterioro progresivo de la memoria que lleva a la confusión y disminución del intelecto del adicto o la falta de consciencia.

Pero hay que destacar algo fundamental: la variante a la hora de consumir también tiene consecuencias nefastas. Si la cocaína es inhalada es muy probable la destrucción de los tejidos nasales. Si se fuma puede llevar a fallos respiratorios, enfermedades infecciosas, pérdida de peso, grave deterioro de los dientes o alucinaciones.

El consumo de cocaína afecta: a todos

Cómo hemos podido comprobar una adicción puede ser catastrófica para los adictos. Dejan de lado su vida social y familiar, aunque son muchos los que terminan también teniendo problemas laborales.

La vida de los consumidores se empobrece, tanto a nivel cognitivo, afectivo, como en términos económicos. Lo que provocaba un sentimiento de evasión acaba por convertirse en un problema añadido a su día a día.

Gracias a nuestros 30 años de experiencia, hemos desarrollado un tratamiento completo para retomar el control real de las personas que padecen esta adicción.

Si quiere saber cómo en Impasse tratamos a las personas, solicita ahora una primera consulta gratuita.

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Síntomas para la detección precoz de la adicción a la cocaína

Con un perfil del consumidor en evolución durante las últimas décadas, cada vez resulta más difícil detectar una adicción en su fase inicial. Familiares y amigos del dependiente son los que suelen sufrir las consecuencias de los adictos a la cocaína. Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan es el sentimiento de culpabilidad por no haber ayudado antes. Generalmente, no suelen detectar la adicción, por eso te contamos cuáles son los síntomas iniciales que caracterizan un problema de adicción a la cocaína.

Con el paso del tiempo el perfil del consumidor de cocaína ha evolucionado tanto que resulta complicado identificar la drogodependencia en la fase inicial. Según la Red pública de atención a las drogodependencias en España, dependiente del ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en la actualidad el perfil de los adictos a esta sustancia tiene entre 26 y 44 años y un poder adquisitivo medio – alto. Por lo tanto, resulta muy difícil identificar al adicto que suele esconderse muy bien, aparentando una vida de lo más normal durante mucho tiempo.

Disimular el consumo de estupefacientes es fundamental para los adictos a la cocaína. A pesar de la adicción, los drogodependientes saben que esta sustancia está mal vista por gran parte de la sociedad y que el consumo puede hacer saltar las alarmas de su entorno más cercano.

Aunque las mentiras, los titubeos y el encubrimiento forman parte del día a día del cocainómano hay una combinación de síntomas y comportamientos que pueden ayudar a identificar algunos casos de adicción a la cocaína.

Estos son los principales síntomas para detectar físicamente la adicción a la cocaína:

  • Ojos enrojecidos

  • Frecuente sangrado / secreción nasal

  • Olfateo recurrente

  • Pupilas dilatadas y sensibilidad a la luz

  • Entradas frecuentes al baño

  • Cambio de grupo de amigos

  • Desapariciones frecuentes no justificadas

  • Cambios de comportamiento

  • Humor muy variable. Irritabilidad

  • Depresión o aislamiento social

  • Pérdida de interés en trabajo, estudios y ocio

  • Frecuente necesidad de dinero

En Impasse conocemos de cerca el dolor de los familiares y el sufrimiento del paciente. Por ello, enfocamos la terapia en dos vertientes. La primera, dirigida a evitar que la persona dependiente vuelva a consumir y la segunda, enfocada en descubrir y afrontar los aspectos de la vida que le han llevado a la adicción.

Descubre más sobre nuestro tratamiento de adicción a la cocaína en Madrid.

Recupera con Impasse Adicciones la ilusión de vivir cada día, como si fuera el primero de tu vida